About Me

- Name: Insomniac
- Location: Cuernavaca, Morelos, Mexico
No sé qué tanto pueda decir, supongo que tendrás que leer mis escritos, y tú sintetizarás algo coherente. Yo simplemente soy, y nunca he intentado ser nada más. Diría Frank Zappa: "you are what you is", o si no: "soy quien soy, ¡no me parezco a naiden!" (bueno, eso me gusta pensar a veces). Me gustan las tardes de lluvia, cuando el pasto se ve color esmeralda. Me gustan las noches de mucho viento y más estrellas. Me gusta la música que nunca he escuchado... Amo. Bienvenido o bienvenida. Este espacio es un ejercicio de reflexión; un intento por poner en orden mis ideas. Gracias por tu paciencia al leer.
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La búsqueda tan trillada pero ineludible: constante, sorprendente, vital. El volcán está despierto, yo lo espero a que me hable, lo espero despierta una y otra vez (hasta que me duermo, claro). Me trajeron aquí los días de un mortal y los besos de sabores.
Tuesday, October 26, 2004
Ojos que no ven...
Éste es un texto corto que escribí para mi clase de Comunicación Escrita. Si tienen retroalimentación, me encantaría recibirla.
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Como Nerón: "Que arda"
Es un pueblo muerto donde no viven más que ánimas, donde todos los personajes están muertos, y aun quien narra está muerto. Entonces no hay un límite entre el espacio y el tiempo. Los muertos no tienen tiempo ni espacio. No se mueven en el tiempo ni en el espacio.
Juan Rulfo, en una entrevista con JOSEPH SOMMERS. "Los muertos no tienen tiempo ni espacio (un diálogo con Juan Rulfo)". Tristemente, no me acuerdo de la página :(
Hablan poco con los vivos, pero mucho con los muertos. Ya no los horroriza la muerte: a machetazos, a balazos, colgados, hambreados, pobres, desesperanzados, ahogados (a veces en alcohol, otras en polvo; sólo la vaca uvo la suerte de morir ahogada "como dios manda": en el río desbordado). Ellos también están muertos, pero viven. Es la eternidad de Comala, una y otra vez porque todos están muertos ya.
La primera reacción es la repulsión, sólo cerrar el libro y olvidarse de que alguna vez leímos a Juanrulfo (así, en una sola palabra como hacen en Centroamérica: "son las doceymedia", él es "Juanrulfo"). Sería más fácil si pareciera mentira, pero sabemos la carne desgarrada y la tierra seca de nuestra gente...
Puedo pensar que no mi gente, que la mía yo sé quiénes son y su nombre no aparece en los cuentos. Mas mi sangre proviene de muchos lados que no conozco, y El Llano en Llamas es una bitácora de los sinnombre que me nombran. ¿Tú los viste, Juanrulfo?¿Te hablaron? Ellos no lo sabían, pero habemos muchos que brotamos de los llanos, de las piedras, de los ríos; somos ahora otros, como el hijo de "El Pichón": "gente buena, no como su papá". Al menos eso queremos creer. De perdis yo no me voy a hacer puta por haber perdido una vaca.
O tal vez lo que me repele no es el pasado, sino el presente, porque ya todo mundo sabe los nombres de los jefes cuatreros, y muchos tienen hambre todavía, y nadie hace nada de todas formas. Pero es que no sabemos que somos todos personajes aún de Juan Rulfo, ése que documentó el alma de una nación con el corazón roto. Cuando eso pasa, las reglas cambian, culpar a uno es culpar a todos y para colmo todo mundo es juez y parte.
Todo cambia cuando salgo a ver mi tierra, el suelo en el cual vivo. Puestas de sol maravillosas, el aire es fresco y por todos lados hay verde fragante, así es aquí. Lo que hubo antes de mí es importante, porque en términos históricos, cien años es apenas el tiempo suficiente para que se empiece a recuperar un pueblo de una catástrofe; pero eso es en cuanto a la Historia con mayúscula. Mi historia es cosa distinta, porque yo la dirijo y la escribo con mis decisiones. Dejo de ser víctima y me convierto en fundadora de mí misma. Probablemente eso es lo que me molesta de la lectura del Llano...: que todos son víctimas en sus libros, son chivos expiatorios unos de otros, y encuentran belleza en la tragedia de ver el llano arder. Y ellos suspendidos en el tiempo, como en las fotografías que él mismo tomó; así se quedaron pa’ siempre, en la mueca en que los hayan cachado, y así nos podemos lavar las manos, al fin que ya nada podemos hacer, respondemos como Nerón cuando le avisaron que estaba incendiada Roma: “Que arda”.
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